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CRISTOBAL CAMPS, PROPIETARIO DEL C.E."SA CREUETA"

Menorquín por los cuatro costados 

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Cristóbal Camps nos recibe a las puertas de "Sa Creueta”. En Es Mitjorn Gran todo es tranquilidad durante la mañana. Apenas el murmullo del viento se cuela entre las callejuelas. Accedemos al centro ecuestre que dirige Tobal, como le llaman sus amigos, donde unos cuantos jinetes se preparan para las últimas fases del Campeonato de Doma Menorquina. Camps tiene 42 caballos a su cargo y se dedica en exclusiva a esta modalidad. “Antes no había nadie que se dedicase a trabajar a los caballos. Los tenían para las labores del campo y, una semana antes de las fiestas, los montaban” Entre los siete jinetes que esperan para ensillar sus caballos, se encuentra algún hijo de Cristóbal. Los demás son también “de casa”, como demuestra el trato. “Los que más trabajamos con la Doma Menorquina aquí somos tres clubes. Tenemos mucha tarea. Ahora mismo llevo catorce potros de clientes a la vez, al margen de los nuestros”

Camps sabe de los orígenes de esta modalidad, puesto que tomó parte de los primeros concursos, hace unos trece años “La Doma Menorquina se ha sacado, en parte, de la fiesta y se ha mezclado con la Doma Clásica. Los movimientos se han incorporado a las reprises, y se les denomina “de fiesta” combinados con apoyos de Doma Clásica” No se ensayan Reprises Kür, según nos contó. ‘Estas son más del espectáculo que de la competición, en nuestro caso. De momento no se hacen, pero creo que se llegará a ellas, porque son más vistosas.

El propietario de “Sa Creueta” lleva domando caballos muchos años. Su método puede diferir de los de otros, pero, como él mismo decía: “Todos los caminos llevan a Roma”. “Nosotros empezamos entre los dos años y medio o tres a amansar al caballo, darle cuerda y luego ponerle la silla. Antes, a los dos años aproximadamente la gente ya los montaba, pero la realidad es que si están un poco más hechos aprenden más deprisa. A  la cuerda, empiezas a enseñarles paso, trote y galope, a unos metros de distancia, utilizando mucho la voz. Después les vas poniendo un filete y los ensillas. Cuando están acostumbrados, los montamos. Comenzamos a usar un poco la boca, el talón sin espuela. Luego vamos empezando a hacer apoyos, flexionar cabeza y cuello... y, a medida que van aprendiendo, vamos aumentando la doma: paso español, passage... Lo último ya es enseñarles a hacer “bot’.

Cristóbal nos cantó cómo lograban tradicionalmente que los caballos realizasen este ejercicio:

“Poníamos un tablón en el suelo, lo hacemos saltar, como si fuera

un obstáculo. A medida que el caballo lo sabía íbamos parándolo, con lo cual levantaba las manos. Hoy en día no hacemos ni eso. Esperamos a pedírselo cuando el caballo está puesto en la mano, así que ayudas un poco con la rienda, con el cuerpo hacia atrás.., que se levante un palmo del suelo. Y, poco a poco, ya se va para arriba solo".

Sin duda es el “bot” el movimiento más reconocido de la Doma Menorquina fuera y dentro de la región. “Ahora se ha puesto de moda el bot de caminar. Se valora más que el caballo haga cuatro pasos bien arriba, pero recto, que no seis u ocho y se tuerza. Que el caballo no esté incómodo, que no sea un esfuerzo ni un movimiento obligado”

Los alumnos de Cristóbal Camps han aprendido bien la lección. Los resultados del campeonato dieron buena muestra de ello.

 


Cristobal Camps, en el primer término, con algunos de sus

alumnos, en el centro ecuestre "Sa Creueta"

Uno de los sementales de Pura Raza Menorquina,

propiedad de Camps.

El jinete Javier Martínez se prepara para las

pruebas del Campeonato de Doma Menorquina

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi agradecimiento a la revista Ecuestre por permitirme publicar sus artículos

Gracias      (Laura Razquin)